Cotidiano

Desazón, pesadumbre, fatiga, apatía, fobia al día, fobia a la noche, falta de apetito, alergia al amor, alergia a los vecinos, repulsión, escozor, salpullido, asco, intolerancia, desgano, bulimia, aversión al sol, celos de luna, deseos constantes de trasbocar, miedo al no, miedo al sí, desidia, indiferencia, escalofrío, aborrecimiento laboral, pena ajena, irritación, repugnancia, inapetencia, impotencia, quemazón, trastorno obsesivo de personalidad;

Tres rostros impávidos, urdidos en roca, observan desde sus inertes cuerpos, el movimiento diario del barrio los Agustinos de Manizales. Son tres estatuas enmohecidas las cuales representan el arribo de la congregación religiosa Los Agustinos Recoletos: un grupo de índole andariega y ascética que le puso un corazón católico, apostólico, romano y todo lo demás, a una zona donde la

* Portada por: @juandavidramirez  No sé si será normal imaginarse incontables veces, al cruzar la calle, el posible choque del cuerpo con algún bus (buseta, colectivo, transmilenio). Entonces mientras se cruza lentamente hacia el otro lado, hacia el otro andén, se mira fijamente esa máquina que en contados segundos podría matarnos ¿Parar o seguir? En cambio, la perspectiva dentro del bus

* Portada por: @renzotubines  Te destrozó el indispensable sentir de su compañía, la silenciosa revolución de aquel pensamiento, ingrato e ilógico, sincero y despiadado, ajeno para el insensible, desconocido para el ignorante del sentir. Te embriagabas con el sonido de su voz, condenada a surgir de sus internas cuerdas vocales, explotar en desiertos artificiales como los eran tus segundos, alterados por las

* Portada por: @andreanodner El pueblo es el Oráculo de Manizales, su pasaje más aledaño. La plaza, ampara las peregrinaciones fecundadas desde el Gran Caldas hasta las pendientes frías de Chipre, un viejo de estrados y esquinas situado en lo alto como la proa de un navío. Bajo sus piernas pasan una corriente débil, el río Chinchiná. ¨Centro y esfera de toda

* Portada por: @valentinaalcaldegomez Las miradas se cruzan, se miran, se excitan, yacen sobre el pavimento, sobre los techos, sobre los cielos; las miradas… pasan en un breve momento incauto, y se llevan secretos, rostros y cuerpos. Las miradas, son bandidas… roban la impresión de un preciso estado del tiempo y lo guardan, lo conservan para ellas, andan sobre las calles maquinando el próximo asalto, andan robando pequeños

MANIZALES El ansia intensifica la luz. Entre curvas la ciudad parece parpadear a lo lejos. Fueron mías sus calles, su pobreza, el frío, el Cerro Sancancio desdibujado en la ventana, entre brumas, cada mañana fue mío, como ahora, despejado, saluda y se apropia de la luz. No dejo de mirar de soslayo el reloj plateado de imitación Quartz, su corazón de

Arreglábamos el reloj para más tarde. Parecía rara esa afición de pensar en el tiempo, en el final, en el café del amanecer. De todas las sombras de la habitación concurrían los aromas de la caída del sol. Nos habituábamos a ese rito de noctámbulos feroces, de roedores rabiosos, de hienas malheridas. Carla amaba su habitación, casi tanto como a su