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“Caracas, la ciudad más peligrosa del mundo” Televisión, radio, Internet, de boca en boca, en las conversaciones diurnas, en las conversaciones nocturnas. Creo que la abrumadora repetición redujo la tragedia a un simple cliché. Las 5235 personas asesinadas anualmente se convirtieron en un burdo número, solo un dato más. En este contexto de falta de paz sin guerra pasan desapercibidos individuos increíblemente peculiares. Hora pico en la estación

Fotografía por: Valentina Allan Desde esta casa, en lo alto de la montaña, las faldas se desprenden en cascada hacia la ciudad. En las mañanas, una paz de angustia acompaña el río de gente que se despide y se persigna al pie de las puertas del inquilinato, del garaje, del hueco del barranco. Se van y hacen espuma, chocan contra los muros

// El tipo camina despacio entre la multitud agitada por el pánico de la hora pico. - Señora, disculpe usted, ¿tiene valeriana? Con una gabardina -tan inglesa como las cabinas rojas de teléfonos- camina, esquivando con tranquilidad miradas de odio y reproche. - Recuerde que debe tomarla al menos dos veces por días, cuando hay sol y al menos cinco, cuando hay frío. Entre tanto

 // Obra: Soledad Aza Fuente: Exposición de pinturas realistas sobre marmol  Me veo obligada a invitarlos a mi matrimonio.  Lo sé, no es muy cordial de mi parte, pero finalmente tuve que admitir que necesito un par de cosas materiales de ustedes; porque ya mi alma no pesa ni un gramo, la incineró el tiempo y un amor mal pagado. Voy a inventarme una

Ilustración por Adrián Estrada (Publicada en La Astilla en el Ojo // Ciudad Gótica) ADIÓS ES UNA PALABRA HUECA "Sentir que la saliva te pide explicaciones y ternura." Juan Vicente Piqueras Siempre, amada mía, será difícil decir adiós. Tener el cuerpo fuera del alma, sentir el corazón hecho un despojo. Creer que el recuerdo no traerá de nuevo el sabor de los labios, el calor de las manos, la música

Fotografía por Julián Salazar Afuera, las personas corren huyendo de la lluvia, con sus brazos cubren sus rostros mientras la vida sigue en la ciudad acostumbrada al frío y a las ausencias. Desde la ventana de una habitación veo pasar el día gris, con el humo de un cigarro que me hace recordar lo etéreo de nuestro paso. El aroma de un café caliente

Ser sobrino del señor de Otraparte, el filósofo y escritor Fernando González, es un honor que Tomás González ha sabido llevar con orgullo y con honor, pues durante sus años de trayectoria ha creado obras literarias que lo ubican como uno de los mejores escritores modernos de Colombia, está al mismo nivel de autores del renombre de Fernando Vallejo, William Ospina o Héctor

Ilustración por Sara Herranz Hace mucho tiempo mi profe de Español me dijo que escribiera un texto sobre lo que quisiera, sobre Lucía, yo le sonreí y le dije: ¡De una! Luego bajé la cabeza a la hoja y como si tuviese uno de esos aparatos donde uno pilla películas, se me atravesó la historia en ese papel, las imágenes chispoteaban en esa hoja

Del Poeta de la Kawasaki 125 A los Escritores de Mente Brillante Como los pasos, la palabra avanza y su ritmo cardiaco son las ideas que animan el paisaje. Giran locos los planetas, apreciado lector: no pidas cordura, este mundo es un mal entendido. Por ello es necesario leer y escribir y caminar ¡Hace falta aire, tiempo, distancia!. Salir entonces, confundirse con la gente ordinaria

  Sólo se necesita vivir para entender la muerte. Sólo se necesita leer para entender la muerte. Sólo se necesita vivir para entender la muerte. Andrés lee: Sólo se necesita vivir para entender la muerte; sólo se necesita vivir para entender la muerte y la muerte sólo necesita de un vivo para entenderlo muerto. Andrés vive entre dos paredes de libros, una gruesa, alta y firme y otra

 Hace pocas horas, me ocurrió el acto más simple, pero quizá el más extraordinario de mi existencia hasta hoy, puede sonar a simpleza, puede sonar a mil cosas más, pero creo que por primera vez en mi vida, fui “victima” de un verdadero acto de amor por el ser humano, un acto desinteresado, por ese ser que es nuestro hermano, no de sangre,