El séptimo día: DIOS DESCANSÓ. No habían pasado tres meses desde el diagnóstico certero y cruel, en ese consultorio blanco y frío. Mariana lloraba desesperada; Leticia era positiva. Fernando, sin saber mucho, sin querer saber más de lo que ignoraba escuchaba al viejo bigotudo decir:     Leti, lava los platos de un almuerzo hecho a las carreras en un lunes caótico; como