Me llamo Dios, a secas. De chico me di un apellido: Dios Silencio, así me presentaba ante nada porque antes nada había, sólo silencio sobre el silencio… ya se imaginarán mi tedio. En ese entonces sólo pensaba en mí y en la manera de matarme. He intentado matarme setenta y cuatro veces, desde el principio de los tiempos hasta hoy,