El chofer me devolvió 200 pesos después de recibirme con su rostro resignado, indiferente y cortés un billete de 2000, en el siglo XXI la cara de Santander nos indica acceso al transporte público. El vehículo anaranjado y ruidoso se encuentra casi sin pasajeros, sí, todos fuimos raptados de la cama por cumplir con el horario del hombre moderno, las horas