La vida de Memorioso resulta ser una sucesión infinita de problemas y abatimientos: recuerda su primer cumpleaños; el color del vestido de su tía al casarse; qué candidato presidencial eligió la primera vez que fue un adulto jurídicamente constituido; recuerda que cenó hace dos días y hasta la fecha de su matrimonio. El pobre Memorioso recorre las calles, triste, con la mirada clava