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Palabras en ruinas

Este sur invadido de polillas y setas, de árboles filosóficos,
de mezquitas dinamitadas y escombros de hueso,
abierto al destino del viento, que va para donde la tierra,
se cansa, se desenvuelve y enrosca, se convierte en pensamiento:
Y este hueco en la historia que es este sur y su sangre
se divierte en ferias llenas de grullas parlantes y fuegos fatuos,
y el hombre se divide del instinto y vuelve a dios,
y dios se divide del hombre y vuelve al pensamiento,
y todos se confunden mientras el cielo se llena de pólvora:
Flores de acacia decapitadas por la razón,
sepulturas de reyes abortados por la ciencia,
Este sur inválido y con la boca llena de arena tiembla:
Yo lo camino con el asma de un trueno,
las piernas apenas me sostienen, es en realidad el hilo del pensamiento,
que me cuelga del cielo y me mueve y me existe:
Soy la consecuencia del tiempo y su causa,
soy el termómetro que marca su temperatura y soy su fiebre:
Blasfemias de los antepasados cumplidas por profetas del fuego:
Este lamento de hambre y lobo desdentado
en estepas tan muertas que todos las confunden con caminos,
y yo en una cruzada línea de saber sin palabras,
con el oído pegado al suelo para saber qué dice el silencio:
Su lenguaje es el de la tierra, pero la tierra no sabe hablar:
Su lenguaje es nuestra ignorancia:
Lo llenamos a este hueco en la memoria del solitario:
Con heno y palabras y ciénagas y gallos y cartas,
lamentos del río que sin pasar pasa porque no es otra su voluntad:
Oídos huecos de los animales oídos huecos del cielo:
En laberintos de musas nos metemos sin saber qué decimos,
nos perdemos porque no sabemos contestar el camino correcto:
Y hacemos esto, trazamos nuestra mundología en sus tripas,
aramos, filología del ahogado, lustre del erudito,
zanjamos, agua del león oriental, vino de los oráculos:
Sur, de pasado y futuro vacío, de presente vaciado,
de ideas y carne dibujado, de plástico dimensionado,
de montes donde crucificados todos los pumas,
de cristos donde devorados todos los pecados:
Eleva tu cresta, sur inválido, piel vieja de serpiente nueva,
alza tu manto de fatalidad sobre las coronas del norte:
Erige tu estandarte en el centro del tiempo y sé relativo como tu definición:
Haznos tu consecuencia y danos el reino de tu pensamiento,
caja de juguetes donde reposan todos los poetas,
caja de juguetes con la que el olvido juega.

* * La fotografía usada en la portada no pertenece a la plataforma de contenidos LAAAO. Fue tomada de la página Foro de Fotos y se usa únicamente con el fin de ilustrar la presente columna.

Ivan Rusch nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina, el 7 de Septiembre de 1986. Sin especializarse en ninguna carrera, decidió dedicarse a la literatura por gusto. Participó en varias antologías literarias, entre las que se encuentran “Manos que cuentan”, “Laberinto del párrafo”, y otras. Fue publicado y reconocido por varios autores contemporáneos como Alejandro Schmidt, Hugo Toscadaray, Wenceslao Maldonado, Zhivka Baltadzhieva, Fernando Sabido Sánchez, entre otros. Publicó de manera gratuita el poemario "Trilogía del hombre" , de descarga online en la plataforma Bubok y "El otro idioma de la muerte", en la revista colombiana Literariedad. Su próximo proyecto, "Azul cristal líquido", es una antología en la que comparte lugar con la poeta argentina Sandra Figueroa y la multipremiada poeta búlgara Zhivka Baltadzhieva. Publica frecuentemente en su blog personal Nuestros días se terminaron.

elotroidioma@gmail.com

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