ATERRIZAMOS EN EL PICNIC // Daniela Ramirez

“Primer día de festival”

 

Cuando finaliza un festival sale lo más ambicioso que existe en mí y solo puedo pensar en cuáles serán los artistas que van a protagonizar el cartel de la próxima edición. Digamos que la experiencia Estéreo Picnic inicia desde que se comienza a anunciar el line up oficial, ese 16 de noviembre de 2014 tuve más de 50 mini infartos por segundo al leer cada una de las agrupaciones que estarían en esta sexta versión de uno de los festivales más grandes que tiene Colombia hoy en día.

Llegó marzo y la presión incrementó, en un abrir y cerrar de ojos ya estaba montada en un avión rumbo a #UnMundoDistinto con dos increíbles acompañantes, porque es claro que un concierto que se vive con amigos cerca se disfruta el doble.

Bogotá querida, siempre tan encantadora, me recibió con el clima soñado por cualquier pereirano amante del frío. Después de superar el trancón de la autopista norte se visualizaban esas banderas que me invitaban a soñar, a creer en el arte como un estilo de vida.

Como es costumbre los vendedores se hicieron notar pero ni sus rezos invocando la lluvia sirvieron, pues durante los 3 días ni una gota cayó sobre el parque de la 222, por el contrario el sol no se quiso perder ninguna presentación.

Filtros de seguridad propios de cualquier evento de la talla del Estéreo Picnic, risas de desconocidos, conversaciones ajenas sobre las bandas, mariposas descontroladas en la panza peleando por salir, y puff ya estaba adentro.

Habían tantas cosas por hacer, porque de eso se trata esa experiencia Estéreo Picnera, de tener en frente un parque de diversiones para adultos: globos, tiendas, lisadores inflables gigantes, chocoramo, felicidad, luces y por supuesto LAS TARIMAS, digamos que el principal objetivo durante esos 3 días es rescatar ese niño interior que se tiene en el olvido.

Luego de recorrer por millonésima vez las carpas del Hippie Market y enamorarme de algo diferente cada vez que daba un paso, me dirigí hacia la tarima principal, Telebit abría el gran escenario Tigo Music con ese indie sabroso que saben hacer, un show impecable y aunque el público no era abundante la conexión que había era innegable, los seguidores de la banda se hacían notar. Cuando sonó “Sombras” fue un viaje a la estratósfera, sublime y cósmico.

Pero aún me faltaban 2 tarimas más por visitar, de pasada vi algo de Tan Tan Morgan, el encargado de iniciar la actividad musical en el escenario Club Social, la propuesta es buena, pero la actitud demasiado rockstar de su vocalista opaca y hostiga, considero que esa es una de las grandes falencias de la escena rock de nuestro país, las bandas se crecen y por tanta espuma dejan a un lado la exploración musical para darle importancia a como se ven en tarima.

Seguí el recorrido hasta toparme con el escenario Caracol y vaya sorpresa al encontrar a 424 comiéndose la tarima, una joya desde Costa Rica que vino a enseñarnos como es que se hace rock alternativo, con maravillas como “Verano Verde” una canción orgánica, natural y con un riff de guitarra bastante acogedor.

Pasaron los minutos y de repente ya estaba envuelta en la dulzura que transmite la voz de Edna Arcila, vocalista de Pedrina y Rio, que con una sonrisota permanente logró contagiar de ternura a todo el público, esta vez más abundante. Es doloroso tener que partir en mitad de las presentaciones de grandes artistas con el fin de tener la posibilidad de acceder a una buena ubicación en los demás escenarios, ese costo de beneficio no me parece agradable de pagar, así que salí corriendo hacia la gran tarima principal para esperar a The Kooks.

Fotografía por Tatiana Toro

 

 

En el camino me topé con Grupo de Expertos Sol y Nieve y fue deprimente ver la poca asistencia para su show, la verdad considero que un festival se mide por la calidad en sus escenario y no por la cantidad de ellos, muy buenos artistas estuvieron ubicados en esa tercera tarima, que se veía opacada por los dos monstruos que tenía a lado y lado (Queridos organizadores del festival ¿Por qué mejor no pensamos en 2 tarimas llenas de buenos artistas para la próxima oportunidad?).

Por fin, luego de caminar y caminar, encontré una buena ubicación, la presión comenzó a subir y ¡BANG! salieron los anhelados británicos para llenar de sabor el ambiente, por su puesto sus éxitos “Bad Habit” “Forgive & Forget” “Junk of the Heart” fueron coreados por el publico. El parque estaba lleno y feliz. Se despidieron con la gran “Naïve” y quedó esa satisfacción de un show perfecto entregado con amor.

De ese sitio no se movía nadie ¡ni locos!, el café para contrarrestar el frío podía esperar. ¡Ay ay ay! llegó la esperada notificación encargada de anunciar que en 15 minutos Foster The People estaría listo para romperla; el tiempo comenzó a pasar más despacio, mis piernas comenzaron a desobedecer, entraron en huelga y dejaron de funcionar, me vi en la obligación de sentarme un ratito pero paila, Mark Foster ya había saludado y es una falta de respeto no bailarle las canciones, así que a mis piernas les tocó aguantarse. “Pseudologia Fantástica” acompañada de visuales surrealistas dieron inicio a ese esperado encuentro con uno de mis amores platónicos musicales. Digamos que si me preguntaran cuál es mi banda sonora de la vida no tendría que pensar mucho para contestar que Foster The People la protagoniza casi en su totalidad, así que como era de esperarse enloquecí de felicidad. Un éxito tras otros “Call it What you want” “Coming of Age” “Houdini” y puff el momento nostálgico más fiestero de mi vida sonó a “Best Friend”, por supuesto el himno de una generación dominada por el Indie fue coreado por toda la audiencia, hasta Soacha se escuchó “Pumped up Kicks”. Se bajaron estas bellezas y la cara de éxtasis se multiplicó en cada uno de los asistentes. En ese momento pensé “lo siento piernas aun no pueden descansar”, falta el señor Jack White y también irle a bailar a Don Skrillex (quien a propósito es mi placer culposo más oscuro).

Hablar de Jack White es hablar de esas ligas mayores a las que uno tanto admira, se casó con Meg para conseguir un apellido que saliera más con su personalidad, complementara su imagen artística y después de obtenerlo se divorció, que tipo tan parado; multinstrumentista y además de todo con sobredosis de sex appeal, se pasa de grosero este señor, pero cómo lo amo. Su presentación fue un poco de todas las facetas musicales que ha tenido, comenzó tímido y a la vez desafiante, se visualizaba como ese Jack de los comienzos de The White Stripes con un poquito de Dead Wheater, conforme avanzaba su show se iba transformando en ese rudo integrante de The Recounters para luego dejar salir todo el talento que tiene como solista. Se podría decir a ojo cerrado que Lazzareto fue el momento más orgásmico musical del día y es que quién puede aguantarse a la sensualidad que transmite White al pronunciar “Yo trabajo duro, como en madera y yeso”, el que no haya sentido nada que lance la primera piedra. Una atmósfera azul dominaba el gran escenario principal y cada canción era un viaje diferente.

Un colega periodista decía que para disfrutar completamente del festival era necesario poseer un De Lorean y viajar a tiempo para presenciar cada uno de los toques, es lo más cierto que he escuchado en años, así que con el dolor en el alma y con mi cara cayéndose de vergüenza me vi obligada a seguir mi rumbo hacia el escenario Caracol nuevamente. (Los rumores dicen que Seven Nation Army fue la putería)

El saborcito del Beat comenzó a desplazar las placas tectónicas sobre las que estaba parada, severo terremoto fue Skrillex, que desde la tarima hizo que todo el mundo enloqueciera. Yo no soy una versada en el tema del DubStep pero es imposible no sentirme seducida por todo lo que este señor tocaba. Sólo recuerdo que cuando lanzó “First of the Year” yo ya no era humana, me movía por inercia, mi sistema motriz era operado por la felicidad de estar en ese sitio, saltando y bailando con desconocidos, tonos cumbieros se comenzaron a notar en las mezclas y más alegría se le inyectaba a mi cuerpo. Su éxito “Cinema” se fucionó con “Stay The Night” de Zedd y BOOM fui el ser más extasiado del planeta, pero ahí no se terminaba todo, de repente Skrillex sabía a Colombia, “La Pollera Colorá” musicalizó la finalización de su show. Ay, vea don Sonny Jhon Moore, nunca deje de ser tan sabrosamente grosero.

Ya era justo que mis piernas tuvieran ese merecido descanso así que se sumó una deuda más a mi lista de satisfacciones en espera: Designer Drugs.

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