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Ghost in the Shell (2017): Condensada, esquemática, pero de buen gusto
marzo 31, 2017

Ghost in the Shell (2017): Condensada, esquemática, pero de buen gusto

La humanidad y la máquina ahora son uno, pero dentro del metal y aleaciones restantes, reside aún su “Ghost” (alma). Aunque… ¿Es propio? ¿Real?

Un misterioso sujeto llamado Kuze desea, mediante hackeos masivos, detener los avances de la compañía robótica Hanka. Aquí interviene la Sección 9, grupo táctico de élite del gobierno, especializado en detener a extremistas y demás ciber-criminales, bajo el mando de Daisuke Aramaki y dirigido por La Mayor (Mira Killian o Motoko Kusanagi), un Ciborg femenino único en su tipo. Su cuerpo es completamente sintético, a excepción de su cerebro, que sobrevive luego de un grave accidente. Ella al parecer estaría más involucrada con la situación de lo imaginado, y ahora al lado de su compañero Batou y los otros miembros de la sección, deben resolver esto antes de que sea muy tarde.

A diferencia de algunos, yo esperaba una adaptación que funcionara per se, sin depender demasiado de las referencias o “fanservice”, pues creo equivocado compararla en su totalidad con la visión animada de Mamoru Oshii. Verán, Oshii toma el manga de Masamune Shirow y allí canaliza sus constantes temáticas y lenguaje propio; una narrativa contemplativa, exuberante en sutilezas y detalles, al construir su lectura de los dilemas ontológicos plasmados, cargada de alegorías –judeocristianas en su mayoría- y retazos metafísicos cuando aborda sus inquietudes sobre la ambigüedad y la fragilidad humana, en un existencialismo personal. Cyberpunk puro y duro. Para comprobarlo, les recomiendo otras cintas suyas como El huevo del angel, Avalon, Patlabor, Sky Crawlers, y por supuesto, Ghost in the Shell: Innocence, secuela a mi gusto superior. Entonces Mamoru se aparta conscientemente del tono policiaco de su material de origen, por lo que esta mirada de Rupert Sanders es una obra más diluida y de fácil digestión –lógico siendo de un gran estudio-, aún así logra acariciar de forma correcta algunas de esas ideas.

Motoko de Johansson y Motoko de Mamoru Oshii

La ejecución de Sanders es más cercana a la serie Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, donde su director Kenji Kamiyama  -su serie Higashi no Eden es un estupendo trabajo para conocerlo-, decide ser fiel al armazón de las viñetas y realiza un más que sobresaliente thriller convencional, pero con un tratamiento cuidado al desglosar los fragmentos cambiantes del ser y los cuestionamientos sobre lo denominado identidad, ante los lazos tecnológicos. Sin embargo esta perspectiva occidental, bien llevada vale aclarar, queda tan solo en la punta del iceberg exponiendo sus temas. Es tímida y no confronta, apenas las integra y genera curiosidad a pesar de la acostumbrada estructura de los tres actos, apelando de nuevo al –prostituido- camino del héroe en la Motoko de Scarlett Johansson, quien responde a la llamada y se levanta el velo en un recorrido estándar frente a un desenlace complaciente de autodescubrimiento, más acorde para el público adolescente. En cambio en las Motoko de Oshii y Kamiyama -ambos con delicadeza-, percibes la real y densa madurez de una psique hacia la transformación, donde los viejos conceptos, ideales o patrones emocionales, ya no son útiles al momento de pasar por el umbral. Un sendero muy complejo, repleto de recovecos, sobre todo cuando la individualidad puede alterarse o modificarse. Nos enfrenta a nosotros en realidades deformadas, resultado de la genuina ciencia ficción.

Motoko de Johansson y Motoko de Kenji Kamiyama

Con lo anterior no estoy diciendo que la película jamás funcione, es más, cumple con creces de acuerdo a lo que es. Es mejor apreciarla como una introducción más directa e indicada a la franquicia, muy bien pensada y consigue que nos importe su historia y los personajes sencillos, pero con ciertas características del anime. De hecho, es agradecerle a Sanders el respeto y entrega en su sentido homenaje a este universo, desde el refinado ojo a los componentes visuales, hasta a los gestos, interacciones o escenas determinadas. Cada elemento haciendo alusión al filme de 1995 es justo y no afecta el progreso narrativo, sumando el toque de su autor.

Hablando de personajes, la verdad prefiero que el pasado de Motoko sea un misterio en la original, mas aquí es destacable el intento de un trasfondo concreto como motor del relato. Además su relación con Batou, también emulada, es conseguida en sus términos. Lástima que no se le dio igual importancia o aspectos singulares a los encuentros con su creadora –la otra vez desperdiciada Juliette Binoche-, ni al resto de los miembros de la sección 9 (Togusa, Ishikawa, Saito o Borma) en presencias anecdóticas. El único que recibe cierta exposición e impone en sus breves intervenciones es Takeshi Kitano en su interpretación del jefe Aramaki; le da su particular carácter, y claro… Kitano es fabuloso en todo lo que intervenga. Por favor, vean sus películas. Incluso encajan los necesarios cambios a Kuze, el “villano”; lastima de sus motivaciones tan elementales, en contraste a su homólogo del arco argumental “Los 11 individuales” de Stand Alone Complex, provisto de una ideología mejor sustentada, dispuesta a moldearse y enriquecer el conjunto.

En cuanto a su bagaje estético, Sanders posee claridad y contundencia el crear encuadres e instantes, es meticuloso en sobremanera. No obstante desaprovecha la potencial carga simbólica de sus imágenes, y si transmite, es tenue. Carece de una secuencia realmente memorable, un discurrir sensitivo, parecido a la secuencia de la ciudad en la versión de Oshii, en la cual sin diálogo alguno, establece la soledad e incertidumbre de su protagonista y el entorno decadente o desolado de ese mundo, guiada por la sublime música de Kenji Kawai.

Es un producto modesto y realizado con entusiasmo, si bien no es atrevido, tiene una progresión atractiva para el espectador casual, aparte de entregar afables regalos al seguidor. Cuenta lo que debe y es eficiente, solvente, aunque pudo ir más allá.

 

 

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El contenido de los textos aquí publicados es de exclusiva responsabilidad de los autores y no compromete a la Corporación La Astilla en el Ojo.

Oscar Cabrera

Oscar Cabrera

Me considero un cinefilo, un enamorado al investigar y analizar el quehacer cinematográfico. Escribo reseñas, o criticas tanto en mi blog Bazar Fílmico (http://ospider8.blogspot.com.co/), como en otras publicaciones.

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